viernes, 18 de enero de 2013

¿Es Pecado que un Cristiano Estudie Metafisica?

La metafísica es una rama de la filosofía que se encarga de estudiar la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad.

El nombre metafísica proviene del título puesto por Andrónico de Rodas a una colección de escritos de Aristóteles. Esto no implica que la metafísica haya nacido con Aristóteles, sino que es de hecho más antigua, dado que hay casos de pensamiento metafísico del primer periodo de la filosofía griega, anterior a Sócrates. Platón estudió en diversos Diálogos lo que es el ser, con lo que preparó el terreno a Aristóteles de Estagira, que elaboró lo que él llamaba una “filosofía primera”, cuyo principal objetivo era el estudio del Ser en cuanto tal, de sus atributos y sus causas.

En la Edad Media, se dio el debate sobre la distinción y orden de jerarquías entre la Metafísica y la Teología (Ciencia que trata sobre Dios y sobre el conocimiento que el hombre tiene de Él, mediante la fe o la razón), en especial en la escolástica (Doctrina de la Edad Media, iniciada por santo Tomás de Aquino, que organiza filosóficamente los dogmas de la Iglesia tomando como base los libros de Aristóteles). La cuestión de la distinción entre metafísica y teología es también omnipresente en la filosofía moderna.

La tradición moderna ha dividido a la metafísica en: Ontología, o ciencia de lo que es, existe o puede existir, que se correspondería a la llamada Metafísica General, y tres ramas particulares: "Teodicea" (también llamada Teología Natural o Teología Racional), "Psicología Racional" y "Cosmología Racional". Esta clasificación, que fue propuesta entre otros por Christian Wolff, ha sido posteriormente discutida, pero sigue siendo considerada canónica.

La metafísica aborda problemas centrales de la filosofía, como lo son los fundamentos de la estructura de la realidad y el sentido y finalidad última de todo ser, todo lo cual se sustenta en el llamado principio de no contradicción. La metafísica tiene como tema de estudio dos tópicos: el primero es la ontología, que en palabras de Aristóteles viene a ser la ciencia que estudia el ser en tanto que ser. El segundo estudio es el de la teología, o también llamada “filosofía teológica”, que es el estudio de Dios como causa última de la realidad. Existe, sin embargo, un debate que sigue aún hoy sobre la definición del objeto de estudio de la metafísca, sobre si sus enunciados tienen propiedades cognitivas (del conocimiento o relativo a él).
La metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica. Según Immanuel Kant, una afirmación es metafísica cuando afirma algo sustancial o relevante sobre un asunto, "cuando emite un juicio sintético sobre un asunto" que por principio escapa a toda posibilidad de ser experimentado sensiblemente por el ser humano. Algunos filósofos han sostenido que el ser humano tiene una predisposición natural hacia la metafísica. Kant la calificó de "necesidad inevitable". Arthur Schopenhauer incluso definió al ser humano como "animal metafísico". Martin Heidegger ha replanteado todos los asuntos metafísicos introduciendo en ellos una transformación radical que necesariamente tiene que tomarse en cuenta.

¿Pero debe un Cristiano estudiarla?

Toda verdad es de Dios. Aunque sea Hitler que la haya dicho. Como cristianos tenemos el mandamiento de examinarlo todo, para examinarlo hay que estudiarlo, PERO no debemos 'tragarlo' todo sino retener solamente lo Bueno. ¿Como sabemos si es Bueno? Si pasa el filtro de la Palabra de Dios. Los ángeles, los demonios, el amor, la fe, los milagros, el conocimiento... todos ellos caen en la definición de metafísica que se ha dado. Ahora bien el tomar la Metafísica y llevarla a un extremo convirtiéndola en una religión o filosofía de vida fuera de la Palabra de Dios, ya eso es otra cosa. El problema es cuando se pretende explicar la Biblia a través de la Metafísica y no la Metafísica a través de la Biblia.


viernes, 4 de enero de 2013

Significado Metafísico de los Diez Mandamientos:

Moisés, su nombre significa “Extraído de las Aguas” hay teorías sobre si era realmente el hijo de una princesa egipcia hermana de Ramsés II o no, pero en todo caso, la verdad de su procedencia no afecta en nada todo lo que él enseñó. Moisés sí fue un gran Maestro de la Verdad metafísica, que no solamente liberó al pueblo hebreo de la esclavitud y las condiciones infrahumanas en que se hallaban sino que también enseñó a muchas tribus errantes que se fueron agregando a su grupo en el desierto.

Tal abigarramiento de gentes, algunos totalmente primitivos; que no sabían respetar lo ajeno; que mataban a otro porque les molestaba; que dejaban perecer en el desierto a los ancianos porque les representaban a cada uno, una boca más que alimentar; también para quienes una mujer no era sino una hembra perteneciente a todos; y otros no tan primitivos, como los judíos que habían vivido esclavos de los egipcios, pero no habían conocido otra cosa que el trabajo de sol a sol, sin tregua ni descanso; y que en la convivencia con los idólatras habían adoptado estas creencias y olvidado el culto de sus antepasados; obligó a Dios a darle a Moisés un código de leyes, simple, escueto, al nivel mental de todos, expresadas en lenguaje casi infantil pero con castigos durísimos por cada infracción, y basadas en la amenaza y el terror, ya que ésta es la única forma de domar a una bestia salvaje.

Moisés había sido educado en Egipto y así con las instrucciones de Dios, Moisés elaboró los Diez Mandamientos o Sepher Bereshit (como se llama este código de leyes en idioma hebreo), para que la humanidad a medida que fuera evolucionando y despertando, se fueran iniciando en la enseñanza superior.

En síntesis, LOS DIEZ MANDAMIENTOS dicen:

1. No hay sino un Dios.
2. No fabricarás imágenes, no las adorarás ni les rendirás culto.
3. No tomarás en vano el nombre del Señor tu Dios.
4. Acuérdate de santificar el día séptimo.
5. Honra a tu padre y tu madre.
6. No matarás.
7. No cometerás adulterio.
8. No hurtarás.
9. No levantarás falso testimonio.
10. No codiciarás.

Este grupo de leyes se divide en dos grupos. Ocho mandamientos aparentan ser prohibiciones y comienzan con la palabra “No”. Estos son los número 1, 2, 3, 6, 7, 8, 9 y 10. Los números 4 y 5 son recomendaciones. A primera vista, el ser humano que aún no ha aprendido a razonar en el plano mental-espiritual, los entiende como prohibiciones o normas de conducta. Esto era necesario para que la gran mayoría de la humanidad recibiera la noticia, y luego se acostumbrara, a no matar, no robar, no mentir, no codiciar, a pensar en el prójimo y a la idea de un solo Dios.

En tiempos de Moisés, la población del mundo se hallaba reducida a un número y a un sector de la Tierra relativamente muy pequeños. Sin embargo en esa área y ese número pequeños, la gran mayoría era totalmente ignorante; y el resto menos ignorante sólo contaba con algunos realmente adelantados, o educados. A la gran masa humana de hoy le ha costado tremendos golpes individuales y colectivos aprender a comportarse habitualmente de acuerdo con las reglas de ética sentadas por Moisés; y aún visto por encima, diríamos que no es así. Diríamos que la humanidad sigue matando, robando y mintiendo como si nada, pero esto no es la verdad. No es verdad con respecto a la gran mayoría. La gran mayoría ya no roba, ni mata. La gran mayoría ama y cuida a sus ancianos; y finalmente, la Tierra entera conoce y cumple la recomendación de descansar un día por semana, el Domingo.

Es la minoría la que rompe las leyes terrenas. Es una minoría muy reducida la que vive en las cárceles. Es la minoría la que desconoce a Dios; y finalmente, si aún existen humanos que ignoran que hay una cosa llamada “la ley” para castigar al que se comporte mal, esos son la gran excepción que comprueba el adelanto de la mayoría.

Ha llegado, pues, el momento merecido ya por la gran mayoría humana, de dar el próximo paso adelante, o sea, de recibir y comprender el plano mental. Los 3 primeros mandamientos exponen el Principio de Mentalismo ya tratado, de manera que no los vamos a desentrañar, vamos a exponer lo que encierran los mandamientos 6, 8, 9 y 10, o sea, “No matarás”, “No hurtarás”, “No levantarás falsos testimonios” y “No codiciarás”.

Para empezar a poner en claro, el vocablo “No” esta tiene la misma intención de aquellos afiches que nos colocan en puntos determinados de las ciudades y que dicen “No tirar basura”, “No pise el césped”. Estos son actos que la ciudadanía puede cometer pero no debe, y asi se lo ordena la autoridad. El “No” de los Mandamientos significa “No puedes” por más que lo intentes. Que es inútil y absurdo que sigas creyendo que lo puedes hacer porque no lo lograrás. Un maestro decía que el “no” del Pentateuco equivale, en el idioma de hoy, a que alguien dijera: “No atravesarás nadando el Océano Atlántico”.

¿Por qué? Porque ya tú sabes que no lo puedes intentar siquiera. No posees la fuerza.

El cuerpo material no tiene voluntad propia. No puede oponerse ni mandar. La vida está en el espíritu y en el alma. Al abandonar éstas el cuerpo de carne y hueso sólo queda la masa inerte, sin vida. De manera que podrías encajar un puñal en el cuerpo de alguién; podrías echar cianuro en el café de él; podrían sus cuerpos dejar de existir en el plano terrenal, pero ellos continuarían llenos de vida y conscientes en el plano espíritual, y lo único que habrías logrado es hacer que la Ley de Vida, al devolverse, te golpee a ti. Morirás por mano de otro o por “accidente”. Los conocidos dichos “Ojo por ojo, diente por diente” de la Biblia y el popular “El que a hierro mata, a hierro muere”, no son mitos. Sólo que NO ES DIOS QUIEN CASTIGA (como se cree) SINO SUS LEYES; Su Principio rige en todos los universos y en todos los planos, tanto para retribuir el Bien como para cobrar el Mal. No en vano se dice que “el orden es la primera ley del Cielo”, y Jesús dijo en San Mateo 10:30 “hasta los cabellos de tu cabeza están contados.

Ahora verás mejor lo dicho referente a que ningún mal te puede venir de afuera hacia tí. Nadie puede hacerte un daño si en tu “récord” no aparece que tú hayas hecho un daño similar a otro. Nadie puede “matar” tu reputación, ni tu negocio, ni tu felicidad, ni tu hogar ni ninguna otra pertenencia tuya; ni tú puedes matar nada de eso en otro, ni existen accidentes ni casualidades. Las grandes Leyes te protegen. Ya la gran mayoría se siente incapaz de asesinar al prójimo. Ya es mucho. Pero ahora viene el segundo aspecto del Mandamiento a decirnos que es inútil intentar dañar a otro o a sus pertenencias por medio de la calumnia, el chisme, la mentira o el “truco”, y que lo único que se logra con eso es que la Ley, devuelva idéntico mal al que lo intenta. El Búmerang regresa inevitablemente hacia el punto en que fue lanzado.


Y ahora con respecto a darle muerte a un animal. EL SENTIDO COMÚN ES LA FORMA EN QUE SE EXPRESA LA SABIDURÍA DIVINA A TRAVÉS DEL HOMBRE. Apréndete esta máxima de memoria. Repítela y recuérdala cada vez que te enfrentes a una circunstancia dudosa. Detente ahora y repítela hasta que se te grave. Somos los hermanos mayores y la autoridad de toda manifestación de vida inferior a la nuestra. La vida es toda una sola expresándose a través de todo lo que ella pueda animar.
 
La evolución humana nunca retrocede. Es decir, que se puede estacionar y retardar, desviar y optar por un camino distinto, pero el ejemplo de no retroceder jamás lo da nuestra Tierra. Ella jamás vuelve sobre sus pasos. Empleó miles y miles de años en transformarse en el planeta que conocemos hoy en día. Al igual el hombre no pudimos haber salido del mono porque el hombre támpoco puede destruir su esencia para renacer en un animal. Sabiendo todo esto, al contemplar un animal viviente, debe darnos una compasión muy grande, y aprender que la Sabiduría Divina, a través del sentido común, nos convierte en jueces con autoridad aún siendo los hermanos mayores.
 
Vamos a decir que un día en nuestra casa limpia, ordenada y aseada, aparece una cucaracha o un grillo. "Estoy cansado de verte dar saltos", luego coges el zapato en la mano, y, GRRRAC! Pereció la pobre. Y ahora me dirás ¡Pero cómo! ¿Voy a dejar que se llene mi casa de esos animales? No, en absoluto. No puedes, ni debes permitir que permaneza ni un segundo más bajo tu mismo techo.
 
Tú, en tu carácter de hermano mayor y juez, tienes el deber de vigilar, de enseñar, de corregir y de frenar a tus hermanos menores. No puedes permitirles que aumenten indebidamente ni que se introduzcan en donde no pertenecen. Tampoco debes permitir que otro, ni siquiera un animalito irracional, trate de abusar de ti. Si lo permites, haces mal. Pero para eso tienes tú la mente que esos seres no tienen aún, y por eso dijo Dios en Génesis 1:26 “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó”. Fíjate que esto último lo dice tres veces y están subrayadas. Cuando la Biblia repite tres veces significa que la frase tiene idéntico significado en los tres planos Alma, Cuerpo y Espíritu.
 
Ahora, los animales, o seres irracionales, no tienen un espíritu como nosotros los humanos. Tienen lo que llamamos “espíritu de grupo” en sentido metafórico claro. Lo cierto es que ellos (los seres irracionales) actúan en grupo y por líneas ya determinadas de acción. Por ejemplo, las abejas. Un tipo de abejas obedece al instinto de construir panales de cera. Otro al instinto de atender a la reina y así sucesivamente. Son acciones automáticas. Ellas individualmente no piensan, piensa por ella el gran conjunto que firma una mente, y las guía por medio del instinto (podríamos decir).

Empleando la ley de Correspondencia, vemos cómo corresponde esta actuación mecánica de las abejas a una situación similar en el reino humano. En la construcción de un edificio, por ejemplo, hay muchachos cargadores de agua. Hay albañiles que pegan ladrillos. Hay carpinteros que hacen puertas. Hay obreros especializados en molduras, pinturas, adornos. Y todos trabajan casi mecánicamente, cada uno en su línea determinada, todos cumpliendo algo que está en la mente del arquitecto. En el hombre ¿qué corresponde? Los pies hacen el trabajo automático de caminar. Las manos, de maniobrar, los ojos, de mirar. Los oídos de escuchar, etc. Y todo obedece al impulso que envía la mente a través de líneas, que llamamos Nervios en el hombre.
 
Sabiendo esto, cuando tú encuentres un insecto fuera de lugar, frena tu primer impulso de aniquilarlo y trata de sacarlo de tu hogar de alguna otra manera. Ahora hay sectas y órdenes de las que se dicen “ocultistas” que no comen carne. Alegan que las vibraciones de dolor del animal al ser matado contaminan al alma humana; alegan también que las vibraciones de la especie inferior degradan al ser. Jesús negó esta creencia cuando dijo en San Mateo 15:11 “No es lo que entra por su boca lo que contamina al hombre, sino lo que de su boca sale; porque lo que sale de la boca, del corazón procede”. Ya conociste la explicación de esta lección en el Capítulo "El Decreto". Y de acuerdo con Moisés repetimos: “NADIE NI NADA PUEDE DAÑARNOS DE AFUERA, A MENOS QUE LO HAYAMOS MERECIDO; A MENOS QUE LO ACEPTEMOS POR CREER QUE SÍ ES POSIBLE”. Pero cuando conocemos esta Verdad y la recordamos siempre, nada ni nadie puede causarnos daño alguno.
El gusto por comer carne, o la necesidad de la carne como alimento sólo significa que el individuo aún conserva una cantidad de su naturaleza animal (animal carnívoro, se entiende). No ha llegado aún al punto en que sus células puedan prescindir del alimento ingerido del exterior, eso es todo; porque el limitarse obligatoriamente a comer frutas y verduras no es una prueba de elevación espiritual, ya que la vaca y el caballo no comen sino yerba y granos.
 
Al entrar a estudiar metafísica, comienzan a limpiarse las células del cuerpo por el hecho de que se empieza a vivir en un mundo mental-espiritual, y de acuerdo con el Principio de Correspondencia, “Como es Abajo es Arriba”; “Como es Arriba es Abajo”. Todo el ser evoluciona a la vez. A veces algunos estudiantes notan, tarde o temprano, que comienza a no necesitar la carne como alimento, y llega en algunos casos incluso a aborrecerla sin que nada ni nadie lo fuerce a eso.

Algo muy importante: Cuando estudies el Principio de Vibración podrás comprobar una verdad científica que es imposible que una vibración de menor frecuencia pueda dominar a una de mayor frecuencia. El animal vibra en un plano inferior al hombre; ¿Cómo podrá jamás afectar a éste? Únicamente bajo una condición; que el hombre esté ignorante del principio de Vibración y cree posible el ser afectado por las vibraciones del animal. Creyéndolo, lo está aceptando y por lo tanto sometiéndose a una ley inferior a él. Por esta misma razón es que no se puede matar animales por gusto. Sino solo por necesidad de alimento como esta estipulado en Génesis 1:30 "De toda bestia, ave o lo que se arrastra por la tierra nos servirá para comer".

La vida es positiva. La muerte es negativa, o sea, que es la negación de la vida. La vida es indestructible. No podrías matar por más que lo intentes ya que el espíritu vivirá. Pero si podemos morir y perdernos la vida eterna a través de nuestras acciones negativas.


Decretos y Afirmaciones o La Técnica de los Tratamientos Metafísicos:

Lo que sigue es para que aprendas a formular tus oraciones, que en Metafísica llamamos "tratamientos". Como todo el día estamos orando, en forma negativa o en forma positiva, y creando nuestras propias condiciones, estados y sucesos.
 
Lo importante es mantenerse en el ánimo que expresa la oración. Si después de afirmar te dejas regresar al polo negativo, destruyes el efecto de la oración. Cuida tus pensamientos. Cuida tus palabras. No te dejes arrastrar por lo que expresen otros. Recuerda que ellos ignoran lo que tú ya vas conociendo.
 
Lo que pienses y pidas para ti, piénsalo también para los demás. Todos somos uno en espíritu y esa es la forma más efectiva de dar. Mejor que pan y limosna ya que el pan y la limosna duran sólo unos instantes, mientras que la Verdad se queda con el otro para siempre. Tarde o temprano tu don espiritual te entrará en la mente consciente y habrás hecho labor de salvación en un hermano. El Principio del Ritmo, que es la ley del péndulo, el búmerang, te devuelve el bien que haces (como también el mal que haces).
 
Se ha dicho que "uno con Dios es la mayoría", de manera que una sola persona que eleve su conciencia al plano espiritual y reconozca la Verdad en la forma expresada más arriba, es capaz de salvar de la ruina a una organización, salvar de la crisis a una comunidad, una ciudad o una nación (a través de la Biblia constantemente lo vemos en sus historias), porque actúa en el plano espiritual que es la Verdad y está domina a todos los planos inferiores. "Conoced la verdad y ella os hará libres".
 
1. Frente a una ENFERMEDAD propia o ajena:
  • No acepto esta apariencia ni para mi ni para nadie. Jesús es Vida, en ti, en mí, en todo el mundo. Gracias, Padre, que me has oído. (Repite esta afirmación cada vez que te venga a la mente el caso que te obligó a expresarla).
2. En todo caso de TEMOR:
  • No acepto el temor. Jesús es Amor. Yo Soy Su Hijo. Yo Soy Amor. Hecho de Amor, y por Amor. Gracias Padre que me has oído.
3. En todo caso de TRISTEZA propia o ajena:
  • No acepto esto. Jesús es Alegría. Jesús es Dicha. (Comienza a enumerar todo lo bueno que Él es). Gracias Padre. 
4. Frente a toda manifestación de ESCASEZ:
  • No acepto esta apariencia. Jesús hizo que este mundo contenga de todo. Jesús es la Abundancia de todo. Gracias, Padre, que el día de hoy todo estará cubierto por Tí.
5. Frente a todo lo que CONTRARIA la Paz mundial o particular:
  • No acepto esta apariencia de conflicto. Jesús es Paz, Armonía y Orden. Todos somos UNO SOLO en Él. Perdónalos Padre que no saben lo que hacen. Yo perdono y me perdono. Gracias Padre que me has oído y siempre me oyes.

Amor:

Sólo te falta este capítulo para terminar de conocer el Primer Principio de la Creación: El Principio de Mentalismo cuyo lema es "Todo es Mente".
 
Jesucristo dijo en San Juan 10:34 "Sois dioses". Así como la Creación, toda ella fue un pensamiento manifestando, así el hombre, que es similar a Dios en potencia, crea con el pensamiento todo lo que él ve manifestando, la imagen y semejanza de su Creador. Esto ya lo aprendiste. También has aprendido la mecánica de esta creación mental; el carácter (positivo o negativo) de lo creado; la fuerza (fe o temor), que determina el carácter; la manera de cambiar el aspecto exterior de lo que hayas creado (negando y afirmando); el poder de la palabra; que es el pensamiento hablado y que por lo tanto confirma las órdenes que has dado con tus pensamientos; y finalmente la fórmula infalible para crear, manifestar y obtener lo mejor, lo más alto, lo perfecto: "Conociendo la Verdad", en acatamiento a la ordenanza de Nuestro Dios Jesúcristo. Sabes que esta Verdad es que fuimos creados perfectos por un Creador perfecto, con la esencia perfecta de Él mismo, con libre albeldrío para crear de manera positiva o negativa; por lo tanto el "mal" no es una creacion de Dios. No tiene ningún poder y autoridad frente a la Verdad. Que desaparece al sustituir el pensamiento, y la palabra positiva. Jesús dijo en San Mateo 5:39 "no resistáis al mal" o sea, que domináramos el mal con el bien. La verdad única es el Bien.
 
De ahora en adelante no podrás jamás volver a culpar a nadie de lo que te ocurra. Tendrás que mirarte frente a frente y preguntarte " ¿Cómo fue mi clima mental en esta circunstancia? ¿Fue positivo o negativo? ¿He sentido fe o temor? ¿Qué especie de decretos he lanzado con mis palabras?" Por sus frutos los conoceréis". Tendrás que sincerarte y contestar la verdad. ¿Te complace lo que estás viendo? ¿O te desagrada? Tú dirás.

Ahora, en metafísica cristiana decimos que Dios tiene siete aspectos: Amor, Verdad, Vida, Inteligencia, Alma, Espíritu y Principio. Como ves, todos estos aspectos son estados invisibles. Mentales, pues. No los podemos ver ni tocar. Sentimos y apreciamos sus efectos. Existen, actúan, son reales, son cosas y ninguno se puede negar.

Amor se le llama al carácter de Dios, el primer aspecto de Dios, la fuerza más potente de todas las fuerzas y la más sensible. Pocas personas saben lo que es realmente el amor. La mayoría cree que es aquello que se siente hacia los padres, los hijos, los esposos, los enamorados, etc. Afecto, cariño, atracción, antipatía y odio son todos diferentes grados de una misma cosa: sensación. El amor es muy complejo y no se puede definir con una sola palabra pero ya que en nuestro planeta se entiende por amor la sensación, y aunque ésta no es sino, como quien dice, el bordecito exterior del amor, tratemos de acercar la sensación lo más que se pueda al amor, para comenzar a comprenderlo. El punto central en la escala que va desde el odio hasta el sentimiento que allí llamamos "amor", es la tolerancia y la buena voluntad.

Por lo general el exceso de sentimiento prueba que hay falla de desarrollo de la inteligencia. Esto sin duda causará indignación en aquellas personas que se llenan la boca diciéndose "muy sentimentales". A nadie le agrada que otro le descubra su falta de inteligencia, pero pueden comprobarlo. El exceso de emotividad, como todo exceso, es "malo". Es prueba de que falta algo que le haga contrapeso. El exceso de calor, por ejemplo, se equilibra con igual cantidad de frío para llevarlo a ser soportable o agradable. La inteligencia es fría. La emoción es cálida. Una gran capacidad emotiva es una cualidad magnífica y muy deseable, siempre que equlibrada con igual capacidad intelectual. Esto es lo que produce los grandes artistas. Pero el artista tiene su arte en que volcar toda su potencia emotiva. En cambio la persona exageradamente emotiva y con poco desarollo intelectual vuelca toda su pasión en los seres humanos que la rodean, pretende atarlos y que cumplan su antojo.

El remedio para la excesiva emotividad es pensar y reflexionar mucho, sobre todo ponerse a meditar durante un rato y diariamente, en la inteligencia. Comenzando por preguntarse: ¿Qué cosa es la inteligencia? Continuando por pensar en que todo contiene inteligencia en el universo, las plantas, los animales, etc. y terminando por afirmar: "Yo soy inteligente, con la inteligencia de Dios mismo, ya que soy creado con la misma esencia de mi Creador; por la inteligencia, con la inteligencia y de la inteligencia de Dios". A los pocos días de repetir este tratamiento se notará ya un cambio en la elasticidad y la penetración mental; y con sólo una semana del ejercicio se aprecia la transformación en la forma de amar a los demás, una serenidad y una generosidad peculiar que uno nunca se hubiera creido capaz de expresar. Al mismo tiempo se nota un cambio total en los demás, hacia uno mismo. Esto se debe a que somos "individuos" o sea, indivisibles; y lo que afecta a uno afecta a todos. El escalón que subas tú, ayuda a todo tu entorno.

Ahora pasaremos a tratar sobre uno de los enemigos más fuertes de toda la humanidad: El resentimiento y el rencor, por no decir el odio. Casi no hay seres humanos que estén exentos de resentimientos, sin saber que esto amarga la vida entera, influencia en mal toda manifestación y es causa de todas las decepciones que sufrimos, aun cuando se aprenda a "negar y afirmar", a "conocer la Verdad", a vigilar y corregir los pensamientos y las palabras. Un solo resentimiento, un rencor grabado en el subconsciente y en el alma actúan como una fuentecita de hiel emanando su gota de amargura, tiñendolo todo y contrariando sorpresivamente nuestros mayores anhelos. Nada, ni la demostración más perfecta puede perdurar mientras exista aquel foco de infección malogrando nuestro propio ser. En las iglesias o en las religiones se cansan de abogar por el perdón y el amor hacia los enemigos; y todo es en vano mientras no enseñen la forma práctica de imponernos el perdón hacia los que nos hieren. Mucho se escucha decir "Yo perdono pero no puedo olvidar". Mentira. Mientras uno recuerde un daño, no lo ha perdonado.

Vamos a dar la fórmula infalible para perdonar y olvidar al mismo tiempo, para nuestra propia conveniencia ya que esto nos establece en el punto central del equilibrio, el de la tolerancia y la buena voluntad y siendo este esfuerzo AMOR. En Romanos 13:10, el Apóstol Pablo dijo: "Así que el cumplimiento de la ley es el amor". Cumplir con la ley del amor es cumplir con todas las leyes. Es estar con Dios, en Dios es ser dichosos, satisfechos y completos en todas nuestras manifestaciones. Un maestro decía: "El hombre que ama bien es el hombre más poderoso del mundo". Y aqui la receta para bien amar: Cada vez que sientas algo desagradable hacia otro; o bien que te encuentres resintiendo algo que te hayan hecho; o que te reconozcas un franco rencor o un deseo de venganza, ponte deliberadamente a recordar (no es tratar de olvidar lo de ahora), es a recordar todo lo bueno que conoces de aquella otra persona. Trata de revivir los ratos agradables que gozaste en su compañia, en tiempos pasados, anteriormente al momento que te hirió. Insiste en rememorar lo bueno, sus buenas cualidades, la forma en que pensabas de ella. Si logras reírte de algún chiste que ella dijo o de algo cómico que gozaron juntos, el milagro se ha hecho. Si no basta con un solo tratamiento para borrar el rencor o resentimiento. Te conviene hacerlo, "hasta setenta veces siete".

Esto es el cumplimiento de la ley dada por Jesús: "No resistáis al mal". Esto es volver la otra mejilla. Es amar a los enemigos, bendecir a los que nos maldicen, hacer bien a los que nos aborrecen y orar por los que nos ultrajan y persiguen, todo sin exponernos a que nos pisoteen. Si lo haces con sinceridad te vas a dar cuenta de algo muy extraño, y es que te sentirás libertado, primeramente, y luego, que una montaña de pequeños inconvenientes que te ocurrían y que no sabías a que atribuir irán desapareciendo, y tu vida comenzará la marcha sobre rieles. Además de que te verás amado por todo el mundo, aún por aquellas personas que antes no te quisierón bien.


jueves, 3 de enero de 2013

¿La Fe Mueve Montañas? ¿Por Qué, Y Cómo?

Todo el mundo conoce el dicho y lo repite a menudo. Lo repite como loro, pues no sabe en realidad lo que significa, ni por qué, ni cómo es eso, que la fé mueve montañas.
 
Pocos saben que el temor también mueve montañas. El temor y la fé son una misma fuerza. El temor es negativo y la fe es positiva. El temor es fe en el mal. O sea, la convicción de que lo que va a ocurrir es malo. La fe es la convicción de que lo que va a ocurrir es bueno, o que va a terminar bien. El temor y la fé son las dos caras de una misma moneda.
 
Fijate bien. Tú jamás temes que te vaya a suceder algo bueno. Ni tampoco dices jamás "tienes fe en que te va a ocurrir lo malo". La fe siempre asocia a algo que deseamos; y no creo que tú deseas el mal para ti.! A éste le temes; ¿no es así?
 
Todo lo que tú temes lo atraes y te ocurre. Ahora que, cuando te ocurre generalmente dices con aire triunfante: "¡Aja, yo lo sabía! Lo presentí", y sales corriendo a contarlo y repetirlo como para lucir tus dotes de clarovidente. Y lo que en realidad a sucedido es que lo pensastes con temor ¿Lo presentiste? Claro. ¿Lo presentiste? Tú mismo lo estás diciendo. Ya tú sabes que todo lo que se piensa sintiendo al mismo tiempo una emoción, es lo que se manifiesta o se atrae. Tú lo anticipaste y lo esperaste. Anticipar y esperar es fe.
 
Ahora fijate en todo lo que tú esperas con fe te viene, te sucede. Entonces, si sabes que esto es así, ¿qué te impide usar la fe para todo lo que tú desees: amor, dinero, salud, etcétera? Es una ley natural. Es una ordenanza divina. El Cristo lo enseño con las siguientes palabras, que tú conoces en San Mateo 21:22 "Y todo lo que pidiéreis en oración, creyendo, lo recibireis". No lo he inventado yo. Está en ese capítulo de San Mateo. Y San Marcos 11:24 lo expresa más claro aún: "todo lo que pidiéreis orando, creed que lo recibiréis y os vendrá". En Hebreos 11:1 San Pablo lo dice en palabras que no tienen otra interpretación: "la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que se ve". Más arriba les dije que la fe es la convicción del bien. 
 
Ahora te diré que la convicción viene por el conocimiento. Supongamos que tú vives en una provincia y que jamás has ido a la capital. Quieres ir a la capital, y tomas el tren, el auto o el avión. Sabes dónde queda la capital y cómo dirigirte a ella. Un día te diriges hacia la capital y utilizas la forma de conducción que mejor te convenga, pero por el camino no vas temiendo desviarte hacia la luna ¿No? Si fueras un indio del Amazonas podrías estar temblando de pavor por desconocer totalmente lo que te está pasando. Pero siendo una persona civilizada, vas tranquilo, sabiendo que a tal o cual hora llegarás a la capital ¿Qué es lo que te da fe? El conocimiento.

La ignorancia de los Principios de la Creación es lo que hace que el mundo tema al mal, no sepa emplear la fe, ni siquiera lo que ella es.

La fe es convicción y seguridad; pero éstas tienen que estar basadas en el conocimiento de algo. Conoces que existe la capital y vas hacia ella. Por eso sabes que no irás a parar a la luna.

Ahora sabes que cuando deseas algo, si temes no obtenerlo, no lo obtendrás. Si lo niegas antes de recibirlo, como en el ejemplo dado ya de la oración que dirije a Dios la generalidad de los humanos: "Dios mio concédeme tal cosa, aunque sé que no me la darás porque vas a pensar que no me conviene"; no lo obtendrás porque de antemano lo negaste. Has confesado que no lo esperas.

Déjame darte la fórmula metafísica para obtener cualquier cosa que uno desee. Es una fórmula. Hay que emplearla para todo. Compruébala por ti mismo. No me lo creas ciegamente.

"Yo deseo tal cosa. En armonía para todo el mundo y de acuerdo con la voluntad divina. Bajo la Gracia y de manera perfecta. Gracias Padre que ya me oíste".

Ahora no dudes por un solo instante. Has empleado la fórmula. Has cumplido con toda la ley y no tardarás en ver tu deseo manifestado. Ten paciencia. Mientras más tranquilo esperes. más pronto verás el resultado. La impaciencia, la tensión y el ponerse a empujar mentalmente destruyen el tratamiento (La fórmula es lo que en Metafísica se llama "un tratamiento").

Para que conozcas lo que has hecho al repetir la fórmula, te voy a explicar el proceso detalladamente. Al tú decir "en armonía para todo el mundo" has eliminado todo peligro de que tu conveniencia perjudique a otros, como tampoco se te hace posible desear un mal para otro. Al decir "de acuerdo a tu voluntad divina": si lo que tú deseas es menos que perfecto para ti, verás suceder algo mucho mejor de lo que tú esperabas. En este caso significa que lo que estabas deseando no lo ibas a encontrar suficiente, o no te iba a resultar tan bueno como tú pensabas. La voluntad de Dios es perfecta.

Al tú decir "bajo la Gracia y de manera perfecta", encierra un secreto maravilloso. Pero déjame darte un ejemplo de lo que ocurre cuando no se sabe pedir bajo la Gracia y perfección. Una señora necesitaba urgentemente una suma de dinero, y la pidió, asimismo, para el día 15 del mes. Tenía absoluta fe de que la recibiría, pero su egoísmo e indiferencia no le inspiró pedirla con alguna consideración para nadie más. Al día siguiente un automovil golpeó a su hija, y el dia 15 del mes recibió la suma exacta de lo que ella había pedido. Se la pagó la Compañia de Seguros por el accidente de su hija. Ella trabajó la Ley contra ella misma.

Pedir "bajo la Gracia y de manera perfecta" es trabajar con la ley espiritual. La Ley de Dios que se manifiesta siempre en el plano espiritual. Allí (en el plano espiritual) todo es perfecto, sin obstaculos, sin inconvenientes, sin tropiezos ni daños para alguno, sin luchas ni esfuerzos, "suavecito, suavecito", todo con gran amor, y esa es nuestra Verdad. Esa es la Verdad que al ser conocida nos hace libres.

"Gracias Padre que ya me oíste" es la expresión más alta de fe que podamos abrigar. Jesús nos la enseño y la aplicaba en todo, desde antes de partir el pan con que alimentó a 5,000 hasta para decir cómo transformar el vino en su sangre. Dando gracias al Padre antes de ver la manifestación.

Como irás viendo, todo lo que enseño Jesús también fue metafísico.

Todo lo que tú desees, todo lo que vayas necesitando lo puedes manifestar. El Padre todo lo ha previsto ya, todo lo ha dado ya, pero hay que irlo pidiendo a medida que se sienta la necesidad. Sólo tienes que recordar que no puedes pedir mal para otro porque se te devuelve a ti, y todo lo que pidas para ti debes pedirlo también para toda la humanidad porque todos somos hijos del mismo Padre.

Por ejemplo, pide grande. El Padre es muy rico y no le gusta la mezquindad. No digas "Ay Papá Dios dame una casita. Solo te pido una casita, aunque sea chiquitita", cuando la realidad es que tú necesitas una casa muy grande porque tu familia es numerosa. No recibirás sino lo que pides correctamente. Pide así: "Padre, dame a mi y a toda la humanidad, todas las maravillas de tu Reino" y ahora haz tu lista.

Para irte fortaleciendo la fe, haz una lista de cosas que deseas o que necesitas. Enumera los objetos o las cosas. Al lado de esta lista haz otra enumerando cosas que deseas ver desaparecer, o bien en ti mismo o en lo exterior. En el mismo papel escribe la fórmula que ya te dí más arriba. Ahora, lee tu papel todas las noches. No te dejes sentir la menor duda. Da las gracias de nuevo cuantas veces pienses en lo que has escrito. A medida que veas que se te van realizando las cosas enumeradas, ve tachándolas. Y al final, cuando las veas realizadas todas, no vayas a ser tan mal agradecido de pensar: "Tal vez se me lo iban a dar de todas maneras", porque es mentira. Se te dieron porque las pediste correctamente. Lo exterior se acomodó para dejártelas pasar.

Como ya estás muy habituado a sentir temor por una variedad de razones, cada vez que te encuentres atacado por un temor repite la fórmula siguiente, que te irá borrando el reflejo que tienes grabado en el subconsciente: "Yo no tengo miedo. No quiero el temor. Dios es amor y en toda la Creación no hay nada a qué temer. Yo tengo fe. Quiero sentir fe".

Un gran Maestro decía "lo único que se debe temer es al temor". La fórmula la debes repetir aun cuando estés temblando de terror. En ese momento, con mayor razón. Solamente el deseo de no temer y el deseo de tener fe bastan para cancelar todos los efectos del temor, y para situarnos en el polo positivo de la fe.

Supongo que ya tú conoces el principio psicológico que dice, que cuando se borra una costumbre hay que sustituirla por otra. Cada vez que se niega o se rechaza una idea cristalizada en el subconsciente, se borra ésta un poquito. El pequeño vacío que así se hace, hay que llenarlo inmediatamente con una idea contraria. Si no, el vacío traera ideas de la misma clase y que siempre están suspendidas en la atmósfera, pensadas por otros. Poco a poco irás viendo que tus temores desaparecen, si es que tienes la voluntad de ser constante, repitiendo la fórmula en todas las circunstancias que se vayan presentando.

Poco a poco irás viendo que únicamente te sucederán las cosas como tú las deseas. Jesús dijo en San Mateo 7:16 "Por sus frutos los conoceréis".

Este gran instrumento "el poder del decreto" se presenta a nuestra atención en aquella extraordinaria historia de la creación que encontramos en los dos primeros capítulos del Génesis en la Biblia. Yo sugiero que tomes tiempo ahora para leer este maravilloso relato. Mientras lees te darás cuenta de que el hombre (esto quiere decir tú y yo) no fue creado para ser la pieza del juego de las circunstancias, la víctima de las condiciones o un títere movido de un lado para otro por poderes fuera de su dominio. En lugar de esto encontramos que el hombre ocupa el pináculo de la Creación; que, lejos de ser lo más insignificante del Universo, es por la misma naturaleza de los poderes que le ha dado su Creador, la suprema autoridad designada por Dios para regir la Tierra y toda cosa creada. El hombre está dotado de los poderes mismos del Creador porque es "hecho a Su imagen y según Su semejanza". El hombre es el instrumento por medio del cual la sabiduría, el amor, la vida y el poder del Creador Espíritu, se expresa en plenitud.

Dios situó al hombre en un Universo respondedor y obediente (incluyendo su cuerpo, sus asuntos, su ambiente) que no tiene otra alternativa que llevar a efectos los edictos o decretos de su suprema autoridad.

El poder de decretar es absoluto en el hombre; el dominio que Dios le dio, irrevocable; y aunque la naturaleza básica del Universo es buena en la evaluación del Creador, puede aparecer ante el hombre solamente como él decreto que aparezca. Vemos que mientras el hombre fue obediente a su Creador, mantuvo su poder de pensar y hacer decretos a tono con el espíritu del Bien que es la estructura de la Creación, vivió en un universo de bien, un "Jardín del Edén". Pero cuando el hombre "cayó" al comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, eligió basar su pensamiento y usar sus poderes en el bien y el mal -- lo que por libre albeldrío podía hacer pero no debió de hacer -- inmediatamente encontró sudor y cardos mezclados con su pan de cada día. Desde la "caída" el hombre se ha apartado declarando su mundo bueno o malo y sus experiencias han sido de acuerdo con sus decretos. Esto demuestra evidentemente cómo responde el Universo y cuán completos y de largo alcance son el dominio y la autoridad del hombre.


miércoles, 2 de enero de 2013

El Decreto:

Cada palabra  que se pronuncia es un decreto que se manifiesta en lo exterior. La palabra es el pensamiento hablado.
 
Jesús dijo dos cosas que no han sido tomadas en serio. Una, en San Mateo 12:37 "Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado". Esto no significa que los demás nos juzgarán por lo que decimos, aunque esto también es verdad; como habrás visto ya, el Maestro enseñaba metafísica, sólo que la raza no estaba aún lo suficientemente madura para entenderla. En varias ocasiones lo advirtió diciendo que tenía aún muchas otras cosas qué decir, pero que no podrían ser comprendidas. En otras ocasiones dijo que aquel que tuviera oídos para oír, que escuchara. La segunda referencia que hizo al poder de la palabra fue en San Mateo 15:11 "No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre, luego más adelante dice: porque lo que de la boca sale, del corazón procede". Más claro no se puede expresar.  
 
Te propongo que pongas atención a todo lo que tú decretas en un solo día. Vamos a recordártelo. 
  • "Los negocios están malísimos".
  • "Las cosas están bien malas".
  • "La juventud está perdida".
  • "El tráfico está imposible".
  • "El servicio está insoportable".
  • "No se consigue servicio en ningún lado".
  • "No dejes eso ahí porque te lo van a robar".
  • "Los ladrones están asaltando en todas las esquinas".
  • "Tengo miedo de salir por ahí".
  • "Mira bajate de ahí que te vas a caer".
  • "Cuidado que te matas".
  • "Te va a pisar un carro".
  • "¡Vas a romper eso!".
  • "Tengo muy mala suerte".
  • "No puedo comer eso me hace daño".
  • "Mi mala memoria...",
  • "Mi alergia...",
  • "Mi dolor de cabeza...",
  • "Mi migraña...",
  • "Mi mala digestión..."
  • "¡Ese tipo es un pillo!",
  • "Esa es una desgraciada".
  • "Tenía que ser, cuando no".
No te sorprendas ni te quejes si al expresarlo lo ves ocurrir. Lo has decretado. Has dado una orden que tiene que ser cumplida. Ahora recuerda y no olvides jamás, cada palabra que pronuncias es un decreto. Positivo o negativo. Si es positivo se te manifiesta en bien. Si es negativo se te manifiesta en mal, si es contra el prójimo es lo mismo que si lo estuvieras decretando contra ti. SE TE DEVUELVE. Si es bondadoso y comprensivo hacia el prójimo, recibirás bondad y comprensión de los demás hacia ti. Y cuando te suceda algo molesto, negativo,desagradable, no digas "¡Pero si yo no estaba pensando ni temiendo que me fuera a suceder esto!". Ten la sinceridad y la humildad de tratar de recordar en cuáles términos te expresaste de algún prójimo. En qué momento salió de tú corazón un concepto viejísimo, arraigado allí, que tal vez no es sino una costumbre social como la generalidad de esas citadas más arriba y que tú realmente no tienes deseos de seguir usando.
 
Como el sentimiento que acompaña a un pensamiento es lo que lo graba más firmemente en el subconsciente, el Maestro Jesús, que jamás empleó palabras superfluas, lo expreso muy bien al decir, "lo que de la boca sale del corazón procede", y esto nos da la clave inequívoca. El primer sentimiento que nos enseña es el temor. Nos lo enseñan nuestros padres, primeramente y luego nuestros maestros de religión. Al sentir un temor se nos acelera el corazón. Solemos decir "por poco se me sale el corazón por la boca" para demostrar el grado de temor que sentimos en un momento dado. El temor es lo que está por detrás de todas las frases negativas que te he citado más arriba.
 
San Pablo dijo en Romanos 12:2 "Somos transformaos por la renovación de nuestras mentes". Cada vez que te encuentres diciendo una frase negativa, sabras qué clase de concepto errado tienes en el subconsciente, sabras a que clase de sentimiento obedece: temor o desamor, tájalo, borraló negándolo por mentiroso y afirma la Verdad, si no quieres continuar manifestandolo en tu exterior. Al poco tiempo de esta práctica notarás que tu hablar es otro. Que tú modo de pensar es otro. Tú y yo nos estaremos transformando por la renovación de la mente.

Cuando estés en reunión de otras personas, te darás perfecta cuenta de la clase de conceptos que poséen y los constatarás en todo lo que les ocurre. Siempre que escuches conversaciones negativas no afirmes nada de lo que expresen. Piensa "no lo acepto ni para mi ni para ellas". No tienes que decírselo a ellas. Es mejor no divulgar la verdad que estás aprendiendo,  porque haya que ocultarlo, sino porque hay un dicho muy cierto que dice: "Cuando el discípulo está preparado aparece el maestro". Por ley de atracción, todo el que está preparado para subir de grado es automáticamente acercado al que lo pueda adelantar, de manera que no trates de hacer labor de catequista. No obligues a nadie a recibir lecciones sobre la Verdad porque te puedes encontrar que aquellos que tú creías más dispuestos, son los que menos simpatizan con ella. A esto se refería Jesús cuando dijo en San Mateo 7:6 "No déis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen".